Dos zorritos se quedan en su cueva mientras su mamá sale a buscar comida. Ellos, en vez de esperarla, al rato se van a jugar. Con delicadas y expresivas ilustraciones, esta historia narra una situación cotidiana para los niños que suelen hacer travesuras cuando están solos, sin medir las consecuencias. Además, refleja la complicidad que tienen los cachorros con su madre. Con una paleta de colores claros, el ilustrador crea personajes inspirados en la Patagonia que encantan a primera vista y que armonizan con un texto que es sencillo, poético y profundo a la vez. Pequeña obra de arte para la primera infancia.
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